
En 1632, Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de Medicis, publica en Florencia su diálogo (Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo) , donde se burla implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. El Diálogo es a la vez una revolución y un verdadero escándalo.
El Diálogo se desarrolla en Venecia durante cuatro jornadas entre tres interlocutores : Filipo Salviati, un Florentino seguidor de Copérnico, Giovan Francesco Sagredo, un veneciano ilustrado sin tomar partido, y Simplicio, un mediocre defensor de la física aristótelica, un personaje en el cual Urbano VIII podría ser reconocido.
El papa mismo se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo: él le había pedido una presentación objetiva de las dos teorías, no un alegato por Copérnico. Galileo es entonces convocado de nuevo por el Santo Oficio, en 1632. Enfermo, no puede acudir a Roma hasta 1633. Los interrogatorios prosiguen hasta el 21 de junio donde la amenaza de tortura es evocada bajo órdenes del papa; Galileo cede.
El 22 de junio 1633, se emite la sentencia: Galileo es condenado a la prisión de por vida y su obra es prohibida. Él pronuncia igualmente la fórmula de abjuración que el Santo Oficio había preparado.
El 22 de junio 1633, se emite la sentencia: Galileo es condenado a la prisión de por vida y su obra es prohibida. Él pronuncia igualmente la fórmula de abjuración que el Santo Oficio había preparado.
Muchos (entre ellos Descartes), en la época, piensan que Galileo era la víctima de una confabulación de los Jesuitas que se vengaban así de la afrenta sufrida por Horazio Grassi .
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