domingo, 13 de julio de 2008

Fundación de la masonería en Londres (1917)



La fundación de la Masonería ocurre en 1717 con la unión en Londres de cuatro gremios para formar la Gran Logia de Masónica como liga universal de la humanidad.

La Masonería es una pseudo religión paralela e incompatible con el cristianismo. Sus elementos religiosos incluyen: templos, altares, oraciones, un código moral, culto, vestimentas rituales, días festivos, la promesa de retribución después de la muerte, jerarquía, ritos de iniciación y ritos fúnebres.

Los primeros masones fueron protestantes ingleses. Se sentían "liberados" de una Iglesia dogmática que exige asentimiento a las verdades reveladas. Con la nueva libertad creció la fascinación por la especulación y el sincretismo.

La Masonería se llega a percibir como "la religión universal" mientras que las iglesias cristianas son relegadas a la categoría de meras "sectas". Es decir, la Masonería se presenta como la nueva Iglesia católica (católica = universal).
La Masonería no solo explota la animosidad contra la Iglesia y el anticlericalismo sino que los fomenta e institucionaliza.
La Masonería no tiene lugar para el Dios de la revelación. Dios aparece como un concepto y no como persona. El hombre se convierte en su propio dios, la misma seducción de la serpiente antigua: "Coman y serán como dioses".

Revolución Francesa (1789)



La revolución francesa se caracteriza por la idea de la rebelión del hombre frente a Dios. Así, con la finalidad de desmantelar la Iglesia Católica, Apostólica y Romana van sucediendo una serie de dispocisiones revolucionarias.

Estas medidas, que anulan en definitiva el poder de la Iglesia Católica en Francia, tienen diversas consecuencias, tales como: la separación Iglesia-Estado y la formación del primer Estado aconfesional, y asistencia de la Iglesia y la manutención del clero por el Estado.
Esta última consecuencia —la desamortización de los bienes de la Iglesia— la lleva a la pérdida de su independencia económica.

Se obliga a jurar la Constitución a obispos, sacerdotes y religiosos, con lo cual se origina un cisma. Se persigue a quienes no juran. La enseñanza, antes muy dirigida por la Iglesia, ahora es pública y laica.

Estas medidas que eliminan a la Iglesia Católica francesa cuentan con la total oposición del Papa Pío VI, con lo que se da comienzo al cisma de una iglesia galicana subordinada al poder civil, al margen de la autoridad pontificia, de estructura episcopalista y presbiteriana, donde los obispos y los párrocos eran elegidos por el pueblo y los nombramientos episcopales serían solamente notificados a Roma.

Abolición de la religión católica en Francia (1793)

En Marzo de 1793 los sacerdotes subsistentes en territorio francés que se negaron a jurar la Constitución Civil del Clero —llamados curas refractarios— quedan condenados a muerte. Estas medidas causan la salida de más de cuarenta mil exiliados de condición religiosa, seis mil de los cuales recalan en España y ayudarán a acrecentar desde el catolicismo español un sentimiento contrario al revolucionario francés.
A partir del 6 de noviembre de 1793, la Convención permite la supresión del culto y los miembros del clero constitucional se ven obligados por las circunstancias adversas a renunciar a sus cargos. El único culto cristiano que permanece es el que se celebra de forma clandestina.
El 23 de noviembre de 1793 se decreta que todas las iglesias y templos serían cerrados.